Daniel Ortega dijo en Managua que Nicaragua no volverá a celebrar elecciones. El anuncio llegó durante un acto por el 47° aniversario de la revolución sandinista, cuando el presidente de Nicaragua volvió a mostrarse en público tras dos meses fuera de la escena.
Ortega, de 80 años, advirtió a la oposición que olvide el regreso al poder por la vía electoral. “Que se olviden, aquí (en Nicaragua) no volverán a haber elecciones para que por ahí intenten ellos atrapar el gobierno y atrapar el poder”, dijo ante miles de seguidores en una plaza de Managua.
Managua y la Asamblea Nacional
El mandatario fue más allá en su mensaje y habló del mecanismo que dice querer usar para cerrar esa vía. “Vamos a trabajar con la Asamblea Nacional y con las organizaciones correspondientes, porque hay que hacer las leyes que les pongan un muro, un bloque a los golpistas, a los vendepatrias, y que por mucha plata que les den los yanquis, no podrán”, dijo Ortega en el acto.
Ese planteamiento llega después de una reforma constitucional aprobada hace alrededor de un año y medio que amplió el mandato presidencial de cinco a seis años. Bajo ese cambio, las elecciones generales en Nicaragua deberían celebrarse en noviembre de 2027, pero el discurso de Ortega corta de raíz esa ruta y deja en el aire el marco legal que él mismo dice querer endurecer.
Rosario Murillo y el poder
La declaración también se cruza con el ascenso de Rosario Murillo, cuya posición pasó de vicepresidenta a copresidenta en febrero de 2025, cuando entró en vigor otra reforma constitucional que eliminó la independencia de poderes y concentró el control en Ortega and Murillo. En paralelo, opositores sostienen que Murillo impulsa una purga interna en instituciones estatales mientras se prepara para la muerte de Ortega.
Ortega gobernó Nicaragua en los años 80 y volvió al poder en 2007. El Frente Sandinista de Liberación Nacional, del que es un antiguo guerrillero, llegó a esa etapa después de derrocar en julio de 1979 la dictadura de 42 años de la familia Somoza.
Oposición en el exilio
La oposición llega a este punto debilitada por años de represión. Desde las protestas de 2018, que dejaron más de 300 muertos según la ONU, varios adversarios han sido encarcelados, forzados al exilio y despojados de su nacionalidad y sus bienes. Ortega dijo en Managua que esos rivales no volverán a alcanzar el gobierno por elecciones.
El dato práctico para la oposición es directo: la vía electoral que aún figuraba en el calendario quedó anulada por una decisión política anunciada desde el poder, y el siguiente paso depende de las leyes que Ortega dice que impulsará con la Asamblea Nacional y con las organizaciones correspondientes.







