La discusión sobre los horarios del fútbol en Quito volvió a quedar en evidencia con un antecedente que marcó a Liga de Quito y a Emelec en la final de 2018. Más allá de un partido puntual, el caso mostró un choque recurrente entre una tradición histórica de la capital y la presión de la televisión y de los clubes de la Costa.
En Quito, jugar en la mañana o al mediodía ha sido parte de una costumbre larga. Pero con el paso de los años, esa lógica empezó a cruzarse con decisiones impulsadas por intereses televisivos y por una disputa más amplia entre las preferencias de los clubes de la Sierra y de la Costa. El debate no es nuevo, pero cada vez que aparece un cambio de horario, reaparece la misma tensión.
La final de 2018 y el cambio que no prosperó
El antecedente más claro ocurrió el 4 de diciembre de 2018, cuando el Comité Ejecutivo de la FEF fijó la vuelta de la final entre Liga y Emelec para el domingo 16 a las 12:00 en el estadio Rodrigo Paz Delgado. Después, el martes 11, el Comité aceptó primero mover el partido a las 17:00 por pedido de GolTV y de la Liga Profesional.
Sin embargo, minutos después esa decisión quedó sin efecto. El horario de las 12:00 fue ratificado porque las solicitudes habían llegado fuera de plazo y sin el respaldo reglamentario necesario. El episodio dejó claro que el horario no era solo una cuestión operativa: también era una disputa de poder.
La advertencia de Esteban Paz
Esteban Paz, dirigente de Liga de Quito, tomó una postura dura frente al intento de cambio. Su mensaje fue directo: si movían la final de las 12:00 a las 17:00, Liga no se presentaba. En su planteo también cuestionó la intención de “querer manejar todo” y señaló que no podía haber una postura de “no ser imparcial”.
La reacción reflejó el malestar de Liga ante una decisión que consideraba ajena a la costumbre de jugar en Quito y al criterio deportivo que el club defendía. En un escenario donde el clima, la tradición y la programación televisiva suelen chocar, el caso se convirtió en una referencia obligada cada vez que se discuten los horarios.
El tema sigue siendo sensible porque no solo involucra a un club o a una final específica. También toca una cuestión más amplia: quién define los horarios del fútbol ecuatoriano y cuánto pesan, en esa decisión, la televisión, las instituciones y las costumbres de cada ciudad. En Quito, esa conversación sigue abierta.







