Jaime Munguia estaba programado para subirse al ring el sábado 31 de octubre en el Kingdom Arena de Riad, pero la gran incógnita alrededor de su combate ante Nikita Zon no era solo deportiva: también reglamentaria. La duda era si la pelea iba a contar oficialmente como defensa del cinturón supermediano de la AMB o si, pese al anuncio del evento, el título no estaría en juego.
La controversia nació por la diferencia entre promover una pelea y tener el aval formal del organismo. Antes del combate, la AMB había ordenado que la siguiente defensa obligatoria de Munguia fuera ante Bektemir Melikuziev, y hasta el sábado 31 de octubre no había confirmado que el cinturón estuviera realmente en juego ante Zon.
La postura de Zanfer
En ese contexto, Guillermo Brito aseguró que la situación estaba encarrilada. “Con la AMB (estamos) bien porque se autorizó el rival que ellos autorizaron”, explicó, antes de añadir que “al final, tenemos que hacer la pelea mandatoria cuando llegue el momento”.
El mensaje de Zanfer fue que existía un acuerdo con la AMB y que la contraparte también había aceptado. Brito insistió en que “al final, nos dieron la autorización ellos, la contraparte también accedió, así que estamos bien”, y remató con una idea clara: “Vamos por buen camino y la próxima pelea de Jaime será la mandatoria”.
Qué estaba realmente en juego
La clave de toda la discusión estaba en distinguir entre una autorización para pelear y una resolución formal que validara la defensa titular. Esa diferencia es importante porque no todas las peleas anunciadas por una promotora equivalen automáticamente a una defensa oficial del campeonato.
En el caso de Munguia, el fondo de la polémica era ese: si su primer combate como campeón supermediano de la AMB ante Nikita Zon iba a tener valor de defensa del título o si, en los hechos, se trataba de una pelea sin el respaldo reglamentario que daba sentido a esa condición.
Lo que sí quedaba claro es que la AMB ya había marcado una ruta para la división de 168 libras, con Bektemir Melikuziev como retador obligatorio para la próxima defensa mandatoria. Por eso, incluso si el combate en Riad seguía adelante, la discusión sobre el cinturón no desaparecía.
En una categoría donde la validez de cada defensa pesa tanto como el resultado, el caso de Jaime Munguia mostraba que no basta con anunciar una pelea importante. También hace falta que el marco reglamentario esté completamente definido antes de que suene la campana.







