Bélgica–iran llegó a Los Ángeles con un giro claro: Rudi García movió cuatro piezas en el XI de Bélgica para un partido del Grupo G que empezaba con los dos equipos igualados tras empates en la jornada inaugural. En una sección donde todos habían sumado un punto, el margen para elegir mal era mínimo.
Rudi García mueve el XI
Los cuatro cambios fueron De Cuyper, Raskin, Saelemaekers y Lukaku. García dejó así a Bélgica con Courtois; Meunier, Ngoy, Mechele, De Cuyper; Raskin, De Bruyne, Tielemans; Saelemaekers, Lukaku y Trossard.
La lectura práctica es directa: Bélgica salió con una estructura distinta en el centro y en el frente, no con una simple rotación de rutina. De Bruyne y Tielemans quedaron respaldados por Raskin en la zona media, mientras Saelemaekers y Lukaku entraron para completar una línea ofensiva con Trossard.
Irán responde con Taremi
Irán también llegó con su once definido para el cruce. Beiranvand apareció en la portería, por delante de Rezaeian, Khalilazadeh, Nemati, Kanani y Hardani; Ghoddos, Mohebbi, Ezatolahi y Hajsafi ocuparon la zona media, con Taremi como referencia arriba.
Ese planteamiento deja el partido abierto desde el arranque, pero la presión más inmediata recae sobre Bélgica por el movimiento de García. En un Grupo G donde cada equipo tenía un punto, cuatro cambios en el XI no eran un detalle menor: eran una apuesta por ajustar el partido desde la alineación misma.
Lo que el lector necesita mirar ahora es simple: si Bélgica encuentra respuesta con esta estructura nueva o si los cuatro cambios obligan a García a seguir corrigiendo sobre la marcha. Con ambos equipos entrando desde empates, el primer tramo del duelo ya cargaba con valor de desempate dentro del grupo.






