Netherlands vs Morocco ya está en Monterrey con Países Bajos esperando una recepción fuerte en el estadio, aunque el recuerdo del penal de 2014 sigue pegado al cruce. Virgil Van Dijk dijo en la conferencia de prensa del domingo que cree que habrá mucho naranja y una gran bienvenida.
El zaguero fue más directo al describir el ambiente que imagina para el partido de dieciseisavos de final: “Creo que vas a ver mucho anaranjado mañana, hemos tenido una gran bienvenida en México, la información que tengo es diferente a la suya”. También añadió: “Estoy al tanto de la historia, pero espero una gan bienvenida, un gran ambiente, aunque quizás estoy equivocado”.
Virgil Van Dijk y Monterrey
La escena se montó en el estadio de Monterrey el domingo, un día antes de la visita de Países Bajos a México para enfrentar a Marruecos. Van Dijk puso el foco en lo que verá en la grada, no en el ruido de fondo, y dejó claro que su lectura del viaje es distinta a la que circula alrededor del partido.
Ronald Koeman fue en la misma dirección. Dijo: “Sabemos que traemos muchos aficionados, el autobús naranja, que llega a todos los sitios, trae mucha gente” y agregó: “Nos respalda mucha gente. seguramente muchos llevarán algo naranja en el campo”. La previsión coincide con el dato que dio La FIFA: más de 20.000 holandeses harían el viaje desde Kansas City.
El recuerdo de 2014
El contexto no se borra. El 29 de junio de 2014, México enfrentó a Holanda en Fortaleza, Brasil, por octavos de final, después de superar a Camerún, empatar con Brasil y vencer a Croacia en la primera fase del Mundial de 2014. Giovani dos Santos adelantó a México con un zurdazo desde fuera del área, Wesley Sneijder empató a los 88 minutos y, en el tiempo de reposición, Arjen Robben cayó dentro del área mexicana.
Pedro Proenca señaló penal para Países Bajos y Klaas-Jan Huntelaar lo convirtió. De ahí nació de inmediato “No era penal”, una frase que todavía acompaña este cruce y que vuelve a aparecer cada vez que Países Bajos pisa México con un partido grande por delante.
Holanda llega con apoyo
La diferencia esta vez está en el marco. Países Bajos llega a Monterrey con una base visible de seguidores y con el mensaje de sus líderes apuntando a un recibimiento amable, aun con la discusión de 2014 de fondo. Si el número de aficionados neerlandeses se cumple, el color naranja no será un detalle menor en el estadio.
Para México, el antecedente sigue vivo porque el partido de 2014 terminó con una eliminación y una consigna que se instaló en redes sociales. Para Países Bajos, el reto inmediato es jugar en un ambiente que podría estar dividido entre la memoria de aquel penal y la presencia masiva de su propia hinchada.






