Dalma Maradona viajó a the United States for the Argentina and England match y convirtió el vuelo en un pequeño acto de memoria: rifó una camiseta de Diego Maradona entre los pasajeros y Pérez se la ganó. Cuando anunciaron el nombre del ganador, se llevó las manos a la cara.
Olé en el avión
El dato más preciso del vuelo es simple: los pasajeros la reconocieron enseguida y empezaron a cantar “Olé, olé, olé, Diego, Diego, Diego”. Dalma respondió con la misma lógica del viaje, sin separar la previa del partido del recuerdo familiar que iba con ella en cabina. El sorteo de la camiseta no fue un gesto decorativo; fue la forma en que el viaje se volvió compartido, asiento por asiento.
“Pérez, te ganaste la camiseta del Diego, vamos. Felicitaciones”, dijo Dalma cuando salió el nombre ganador. En un avión, ese tipo de anuncio comprime todo: celebración, memoria y un objeto que no vale solo por la tela, sino por a quién remite y en qué contexto aparece.
Diego Maradona y Argentina
La escena quedó atada al Mundial y a la huella que Diego Maradona dejó frente a England en 1986, la referencia que los pasajeros tenían en la cabeza mientras viajaban. El vuelo no necesitó más explicación: bastó con el apellido, la canción y la camiseta para ordenar la emoción del grupo.
Dalma, hija de Diego Maradona, fue parte activa de ese clima. Después de anunciar al ganador, se tapó el rostro con las manos; ese gesto cerró el intercambio entre una familia que sigue recibiendo señales públicas de afecto y un grupo de pasajeros que no actuó como público pasivo, sino como coro improvisado.
Colin Farrell y 2005
La misma semana en que Dalma respondió en Instagram a Colin Farrell, la discusión volvió a otro episodio: el encuentro de 2005 en Buenos Aires. Farrell recordó que había ido a Argentina porque quería conocer Buenos Aires por Diego Maradona y el Mundial de México 86, y dijo que la noche empezó con una cena y siguió en un nightclub.
Dalma le contestó con una frase que corrige el foco del recuerdo: “Muy linda la anécdota, pero presten atención cuando dice: ‘Estaba su hija’ (yooo). Técnicamente se acuerda de mí”. Luego publicó fotos de esa noche y dejó dos subtítulos que convierten la anécdota en registro: “Papá, ¿te podés correr que me estoy sacando una foto con mi novio?”, “Se re nota” y “Muy in love with me”.
Farrell también contó que estaba en Uruguay filmando Miami Vice cuando viajó con su padre, Ayrman Farrell, a Buenos Aires. En conjunto, las dos escenas —la del avión y la de 2005— dejan una misma lectura: Dalma Maradona no está solo administrando recuerdos familiares, está sosteniendo una memoria pública que todavía se activa en tránsito, entre un vuelo y una anécdota contada años después.







