Inglaterra - Croacia abrirán el Grupo L del Mundial 2026 con un partido que junta a dos selecciones con recorrido reciente en la cima y con una selección inglesa que sigue persiguiendo una corona ausente desde 1966. Thomas Tuchel ya dejó claro que el grupo “se atreve a soñar”, pero también rebajó el tono al señalar que hay rivales con un camino ganador más sólido.
Tuchel y el peso de 1966
Tuchel tomó las riendas de Inglaterra con una base que mezcla presión y expectativa. La selección completó una clasificación prácticamente impecable, pero su camino más reciente dejó señales menos limpias: en marzo empató 1-1 con Uruguay y perdió 1-0 frente a Japón en Wembley, antes de cerrar junio con un 1-0 sobre Nueva Zelanda y un 3-0 ante Costa Rica.
En ese tramo, Harry Kane siguió siendo la principal carta ofensiva. El delantero llegó a la temporada 2025/26 con 61 goles para el Bayern Múnich, una cifra que sostiene el ataque inglés mientras el técnico alemán intenta ordenar un equipo con nombres como Jordan Pickford, John Stones, Jude Bellingham, Declan Rice y Bukayo Saka.
Croacia llega con memoria reciente
Croacia cruza al estreno del Grupo L respaldada por su historial en los dos Mundiales anteriores. Fue subcampeona en 2018 y terminó tercera en 2022, mientras Luka Modric sigue como su referencia más visible. Ese pasado reciente le da al cruce un tono distinto al de un simple debut: Inglaterra ya sabe que Croacia le hizo daño en las semifinales de Rusia 2018.
La baja de último minuto de Tino Livramento añade otra capa al arranque inglés. Trevoh Chalobah ocupó su lugar, un cambio que obliga a Tuchel a tocar piezas desde el primer partido en un grupo descrito como uno de los que más daño puede causar.
Grupo L y arranque inglés
El valor inmediato del cruce es directo: quien empiece mejor en el Grupo L tomará ventaja en un sector corto, duro y con margen limitado para corregir tropiezos. Inglaterra llega con el objetivo de romper una espera que arrastra desde 1966; Croacia, con la costumbre reciente de competir hasta el final. El primer choque entre ambas fija el tono de la llave antes de que cualquiera pueda esconderse detrás de la tabla.









