Lionel Scaloni tomó una decisión clara para la final del Mundial contra España en Nueva Jersey: Gonzalo Montiel será titular para la Selección Argentina. El lateral derecho, de 29 años, reemplaza a Nahuel Molina en un partido en el que cada ajuste de alineación pesa más de lo habitual.
La elección no sorprende del todo si se mira el recorrido reciente de Montiel. Durante el Mundial actual, ingresó contra Cabo Verde, Egipto, Suiza e Inglaterra en distintas situaciones de partido, y en varios casos lo hizo con el marcador apretado. Ese detalle ayuda a explicar por qué Scaloni confió en él para un cruce definitorio: Montiel ya venía siendo una pieza útil cuando el trámite pedía orden, intensidad y atención en los minutos más tensos.
Un nombre ligado a las grandes noches
Montiel también carga con un antecedente que todavía pesa en la memoria argentina. En Qatar 2022 convirtió el penal decisivo en la final contra Francia, un momento que lo dejó asociado a una de las páginas más importantes de la Albiceleste. Ese recuerdo vuelve a aparecer ahora, justo antes de otra final mundialista, como parte del contexto que rodea su regreso al once inicial.
El camino de Montiel con la Selección Argentina empezó a principios de 2019, cuando debutó en un amistoso en Madrid contra Venezuela, que terminó 1-3. Desde entonces sumó recorrido internacional, llegó a su 45° partido con la camiseta nacional y también acumuló otros momentos de aporte ofensivo: marcó un gol ante Curazao en 2023 y otro ante Puerto Rico en 2025.
Qué cambia para Argentina
La presencia de Montiel desde el inicio modifica la estructura de Argentina en un partido que puede definirse por detalles. Scaloni apuesta por un lateral derecho con rodaje en escenarios de presión, mientras el equipo busca sostener el equilibrio frente a España en Nueva Jersey. En una final, la experiencia y la confianza suelen pesar tanto como la forma reciente.
Antes del partido, Nicolás Otamendi resumió el ánimo general con una frase breve: “Juntos, como siempre”. Para Argentina, la idea parece ser exactamente esa: mantener la base colectiva, ajustar una sola pieza y confiar en que Montiel pueda responder otra vez en una noche grande.







